Primera es la vez que te vi,
sin mayor preocupación,
aprendiendo a ser feliz,
sin ninguna razón.
Primera es la vez que sentí,
que tenía que saber que es vivir,
siguiéndote en tu andar,
y siendo libre cada vez más.
Pues el aire es mi mentor,
no hay nada más libre que él,
aunque mucha libertad arrasa,
y mucha pasividad estanca.
Segunda es la vez que dejé,
tercera es la vez que intenté,
y cuarta es la vez que pensé,
que no se puede luchar contra él.
Luego comienzo de nuevo,
no hay nada como lo primero,
la primera sensación,
el primer escalofrío,
de saberse vencedor ante ese gran mentor.
Ahora me dejo llevar,
pues no hay nada como el viajar,
aunque él también se somete,
a mi loca forma de andar.